Rafael Riqueni en concierto, una guitarra majestuosa

Rafael Riqueni

Como cierre de las XXXII Jornadas Flamencas de FuenlabradaRafael Riqueni ofreció un concierto en el Teatro Tomás y Valiente. Aquí puedes leer la crónica de su recital, que tuvo una primera parte de guitarra solista y una segunda junto al toque de José Acedo y Juan Campallo.

A pesar de que Rafael Riqueni ya había visitado la ciudad de Fuenlabrada en anteriores ocasiones, este cierre de las XXXII Jornadas Flamencas de Fuenlabrada se presentaba con una expectación aún mayor, pues coincidía con un momento de claro relanzamiento de la carrera de este guitarrista tras el éxito de su nuevo espectáculo “Parque de María Luisa” en el Teatro de la Maestranza de Sevilla y ante la perspectiva de verle abriendo la Bienal de Sevilla de este año; y hay que reconocer que Rafael ha estado sobradamente a la altura de estas expectativas y ha ofrecido un concierto magistral.

Siguiendo la costumbre de los guitarristas flamencos de concierto, Riqueni ha ofrecido una primera parte de guitarra solista, abriendo el recital con una taranta de una profundidad y musicalidad que ha dejado claro que esto es otra cosa. En este ciclo flamenco de Fuenlabrada hemos escuchado a guitarristas excelentes, de un nivel altísimo, pero ha llegado Rafael Riqueni y nos ha recordado que tras esa cumbre tan alta aún hay una cima más a la que sólo llegan unos pocos.

Continuó por soleá, sacando música del llanto de la guitarra, por alegrías, con un trémolo inicial de una belleza extraordinaria y ha terminado esta primera parte con un clásico de la guitarra de concierto, la rondeña, cuyas notas han llenado de flamencura todo el teatro. Hasta aquí se ha bastado Rafael simplemente de su guitarra para ofrecernos un recital de una altura musical sublime.

Pero aún faltaba algo más. Para la segunda parte, Riqueni se ha hecho acompañar de dos de los jóvenes que, según sus palabras, “más prometedores son y más me gustan”: José Acedo y Juan Campallo.
Junto a ellos ha ofrecido una primera “suite” conformada por una canción de amor, una alegría y una bulería. A continuación ha recordado sus famosos fandangos “Al niño Miguel”, ha tocado a dúo con Acedo su bulería “Romero verde” y ha terminado, de nuevo en formato de trío, con una vigorosa rumba. En este formato, más arropado por sus dos jóvenes escuderos, es en el que ha podido dar rienda suelta a algunos de sus solos más vertiginosos, en ocasiones a modo de improvisación casi jazzística sobre los acordes que le ofrecían Acedo y Campallo.

En resumen, un broche de oro para unas buenas jornadas de flamenco en Fuenlabrada que Riqueni se ha tomado muy en serio, hasta el punto de confesar al público que estaba nervioso ante esta ocasión. ¿Nervioso? Sólo puede explicarse por el tantas veces comentado perfeccionismo de los guitarristas, porque Rafael Riqueni ha dejado una profunda huella sobre este escenario, a base de buen toque, musicalidad y excelencia.